Artículos relacionados

Radiografía del apostador español 2026

Interior de un bar deportivo español con pantalla grande mostrando un partido de fútbol y aficionados

Cuando alguien me pregunta cómo ha cambiado el apostador español en la última década, suelo empezar con una cifra concreta: la media mensual de cuentas de juego activas alcanzó un millón setecientas veintinueve mil doscientas cincuenta y tres en 2025, con un crecimiento interanual del 20,39%. Detrás de ese número hay personas con rutinas muy distintas a las de hace cinco años, ciudades con comportamientos diferentes, franjas de edad que entran y salen del mercado, y un ecosistema regulatorio que va modelando el perfil casi sin que nadie se entere.

Este análisis compone la radiografía del apostador español para 2026 con los datos más recientes del regulador, los indicadores del mercado europeo y las tensiones que el sector arrastra — consumo responsable, economía sumergida, evolución tecnológica. No es un informe institucional seco: es la lectura que me hago como analista después de diez años mirando este sector, sobre el perfil del apostador español en el ciclo 2025-2026 y qué significa eso para operadores, reguladores y para el propio usuario.

Cargando...

Índice de contenidos
  1. La escala del mercado, en cifras que importan
  2. Cuántos apostadores hay y cómo crecen
  3. Edad, género y composición demográfica
  4. Canales: el móvil como rey silencioso
  5. Qué apuesta el apostador español: deportes, mercados, formatos
  6. Dinero: cuánto se mueve, cuánto se pierde
  7. El marco regulatorio como molde del perfil
  8. Juego responsable: la parte incómoda pero necesaria
  9. El marketing: el motor de captación y su regulación
  10. El apostador en el contexto europeo
  11. Tecnología y lo que viene
  12. El retrato compuesto
  13. Lo que la foto revela más allá de las cifras

La escala del mercado, en cifras que importan

Empiezo por el tamaño absoluto porque sin esa referencia los datos demográficos flotan en el vacío. El mercado de juego online en España cerró 2025 con un GGR de mil setecientos millones con cincuenta y cinco mil euros, un incremento del 16,99% respecto a 2024. Esa cifra es el volumen neto que los operadores retuvieron tras pagar premios — es decir, el negocio real del sector. Para poner contexto, es un crecimiento cercano al doble del que muestran la mayoría de sectores del comercio electrónico maduro en España.

Dentro de ese GGR, las apuestas deportivas aportaron el 41% del total en 2025, con seiscientos noventa y ocho millones de euros y un crecimiento interanual del 14,92%. El resto se reparte entre casino, póquer y bingo. Las apuestas deportivas convencionales de contrapartida crecieron un 25,82% interanual en 2025; las apuestas en directo avanzaron un 6,39%. La foto muestra un sector donde el formato tradicional — la apuesta prepartido — tira con más fuerza que el in-play, invirtiendo parcialmente una tendencia de años anteriores.

El movimiento de dinero bruto es aún más llamativo. Los depósitos totales realizados por jugadores en casas de apuestas y casinos con licencia española alcanzaron cuatro mil trescientos veintidós millones con cuarenta y seis mil euros en 2025, un 21,47% más que el año anterior. Las retiradas desde operadores online españoles sumaron tres mil trece millones con sesenta y tres mil euros en 2025, un 23,79% más interanual. Son volúmenes que sitúan al sector en una escala similar a la de algunos subsectores del retail digital español.

Lo que estos números no cuentan por sí solos es quién los mueve. Esa es la pregunta que esta radiografía pretende responder.

Cuántos apostadores hay y cómo crecen

El número total de jugadores activos en 2025 se situó en dos millones ciento cincuenta y siete mil quinientos catorce, un 8,33% más que el año anterior. Esa cifra marca la base del universo — personas con al menos una operación de juego online durante el año en un operador con licencia española.

La media mensual de nuevas cuentas de juego en 2025 fue de ciento sesenta y nueve mil ochocientos cincuenta y ocho usuarios, con un aumento anual del 11,67%. Traducido: cada mes, el sector incorpora cerca de ciento setenta mil personas que abren su primera cuenta en un operador con licencia DGOJ. Muchas de ellas ya habían interactuado con juego físico o con operadores no regulados — la incorporación a la red legal es un acto de migración tanto como de entrada al juego.

El ritmo de crecimiento de cuentas activas (20,39% interanual) es más del doble que el crecimiento de jugadores totales (8,33%). Eso indica dos cosas: primero, que los apostadores existentes están más activos que antes; segundo, que el mismo usuario tiende a tener cuentas en más operadores. Un apostador medio de 2026 no juega en un solo libro como hace diez años — mueve entre dos, tres, cuatro libros según mercado, cuota o promoción puntual. Esa fragmentación del usuario es una de las novedades estructurales del sector.

Como señala Jorge Hinojosa, director general de Jdigital: «los datos publicados por la DGOJ y por EGBA demuestran que el sector del juego online no solo está en crecimiento, sino que también se encuentra en una fase de consolidación y transformación». La transformación a la que se refiere no es solo empresarial — es también del perfil del usuario.

Edad, género y composición demográfica

El perfil mayoritario del apostador español se concentra en la franja de dieciocho a treinta y cinco años, con predominio masculino y crecimiento sostenido en el segmento de treinta y seis a cuarenta y cinco años. La franja joven ya no crece — toca techo demográfico porque el mercado está saturado de ese segmento — pero el tramo intermedio sí se expande. El apostador español está envejeciendo, no porque los jóvenes dejen de apostar, sino porque los que empezaron hace diez años siguen activos y cruzan franjas de edad.

El predominio masculino sigue siendo marcado pero no absoluto. El porcentaje de mujeres activas en apuestas deportivas online crece cada año, aunque sigue lejos de la paridad. Eventos deportivos con amplia audiencia femenina — fútbol femenino, tenis, eventos olímpicos — están funcionando como puerta de entrada para un segmento que los operadores todavía no capturan del todo. Para los libros, es una de las oportunidades de crecimiento no explotadas en el mercado español.

La composición territorial también tiene matices. Hay una correlación histórica entre renta media provincial y penetración del juego online que ha ido suavizándose con la digitalización generalizada. Ciudades autónomas como Ceuta concentran históricamente actividad del sector por razones regulatorias y laborales — Jorge Hinojosa ha apuntado en entrevistas que «hoy día la mayoría de los que están trabajando en el juego son ceutíes». Para el usuario final esto no cambia nada, pero explica por qué la industria tiene ese componente geográfico específico.

Canales: el móvil como rey silencioso

Si hay una tendencia que ha transformado al apostador español es el desplazamiento casi total al móvil. El canal móvil representó el 58,74% del mercado online europeo de juego en 2025 y crece a un ritmo anualizado del 8,18% hasta 2031. En España, la cifra está alineada con la media europea y seguirá subiendo.

El paso del ordenador al móvil no es solo un cambio de pantalla. Cambia el contexto de uso. El apostador de 2015 apostaba desde casa, en un momento dedicado a la actividad — sesión de tarde o de noche frente al portátil. El apostador de 2026 apuesta desde el sofá, el bar, el transporte público, el trabajo, la cama. La apuesta se ha integrado en los huecos del día como ya lo hicieron las redes sociales. Eso tiene implicaciones sobre volumen — más oportunidades de jugar — y sobre patrón de comportamiento — sesiones más cortas, más frecuentes y con menos reflexión previa por apuesta.

El apostador móvil no es el mismo apostador que el de escritorio trasladado a pantalla pequeña. Apuesta importes menores por operación pero más operaciones por mes. Usa menos el análisis estadístico y más la intuición alimentada por consumo constante de contenido deportivo. La consecuencia es un ticket medio más bajo y un volumen agregado más alto.

Para los libros, esa migración ha obligado a rediseñar completamente la experiencia: apps antes que web, notificaciones push antes que email, cuotas en vivo antes que prepartido analítico, pagos con un toque antes que formularios de cinco campos. El apostador que no se adapta al nuevo paradigma y sigue en la rutina del escritorio representa un segmento menguante pero rentable por su mayor ticket medio.

Qué apuesta el apostador español: deportes, mercados, formatos

Las apuestas deportivas son el segmento líder del mercado online europeo por volumen de usuarios, con una cuota del 53,62% del GGR online europeo en 2025. En España, la proporción es algo inferior — las apuestas deportivas pesan un 41% del GGR online — porque el casino tiene mayor peso relativo en el mercado español que en la media europea.

Dentro de las apuestas deportivas, el fútbol sigue siendo el rey absoluto. LaLiga, Champions, Premier y competiciones internacionales concentran el grueso del volumen apostado. Pero hay desplazamientos interesantes: el baloncesto crece cada año en cuota, impulsado por la cobertura de la NBA y de la Euroliga con horarios adaptados al público español. El tenis mantiene cuota estable con picos alrededor de los torneos grandes. Los esports empiezan a existir como categoría con volumen medible pero siguen lejos del mainstream del apostador español medio.

El formato está viviendo un giro. Las apuestas convencionales de contrapartida prepartido crecieron un 25,82% en 2025 — mucho más que el juego en directo, que creció solo un 6,39%. Leo este dato como consecuencia de la entrada masiva de apostadores nuevos: quien empieza suele preferir la apuesta prepartido porque da tiempo a analizar. El in-play, históricamente asociado al apostador experimentado que lee la partida en tiempo real, crece más despacio porque el segmento que lo domina está estabilizado.

El combinado sigue dominando la distribución por número de boletos — es el formato preferido del apostador medio — pero el apostador de volumen se inclina por simples y hándicaps asiáticos donde el margen del libro es menor. La distancia entre ambos perfiles es mayor que nunca: quien empieza ahora a apostar gravita hacia combinados de alta cuota; quien lleva años tiende a simples con análisis.

Dinero: cuánto se mueve, cuánto se pierde

La mecánica del sector es transparente en agregado pero opaca en individual. El GGR — mil setecientos millones en 2025 — equivale, de forma aproximada, a las pérdidas netas del conjunto de apostadores frente al conjunto de operadores durante el año. Distribuido entre dos millones ciento cincuenta y siete mil quinientos catorce jugadores activos, supone una pérdida media anual cercana a los ochocientos euros por apostador. Pero la distribución está lejos de ser uniforme.

La realidad estadística del sector — igual que en cualquier mercado de riesgo — sigue una distribución muy desigual. Una minoría de apostadores aporta una parte desproporcionada del GGR, mientras la mayoría tiene pérdidas moderadas o incluso saldos positivos puntuales. El apostador medio que entra en el mercado pierde, pero cuánto pierde depende de su patrón específico más que de una media agregada.

Esta asimetría tiene lectura doble. Por un lado, confirma que el juego es un producto donde la casa gana a largo plazo — nada nuevo bajo el sol. Por otro, el hecho de que la mayoría de usuarios tenga pérdidas modestas indica que el grueso opera con volúmenes contenidos y dentro de lo que podríamos llamar «consumo recreativo» sin consecuencias patrimoniales serias. El problema estadístico se concentra en una minoría, y esa minoría es donde se ven los efectos de riesgo más agudos.

Como sintetizó el director general de la DGOJ, Mikel Arana: «el juego debe servir al interés general y no al revés». La frase suena institucional pero tiene contenido operativo — significa que el diseño regulatorio debe orientarse a minimizar el daño concentrado en la minoría afectada sin penalizar el consumo recreativo de la mayoría.

El marco regulatorio como molde del perfil

Ninguna radiografía del apostador tiene sentido sin el marco en el que opera. El apostador español de 2026 se mueve dentro de una normativa con varias capas: Ley 13/2011 de Regulación del Juego como norma base, Real Decreto 958/2020 sobre comunicaciones comerciales, y Real Decreto 176/2023 que estableció el mandato de desarrollar un mecanismo de detección de comportamientos de riesgo común a todos los operadores, con la DGOJ como autoridad responsable.

Los límites de depósito por defecto aplicables a operadores con licencia DGOJ son seiscientos euros al día, mil quinientos a la semana y tres mil al mes, acumulativos entre operadores mediante un sistema centralizado. Este techo regulatorio actúa como un molde silencioso sobre el comportamiento del usuario medio. La mayoría de apostadores no se acerca siquiera a esos límites, pero la existencia del tope agregado entre operadores impide que los apostadores de volumen diversifiquen libremente entre decenas de libros para superarlos. El efecto neto es una contención del volumen total que probablemente reduce daño concentrado sin afectar al consumo recreativo.

La actividad supervisora del regulador también moldea el mercado. La DGOJ bloqueó dos mil novecientos sesenta y una páginas web de operadores sin licencia durante los primeros meses de 2025. Ese esfuerzo cotidiano canaliza la actividad hacia operadores autorizados y reduce la exposición del apostador medio a entornos fraudulentos. El estudio de Jdigital y EY estima que doscientos treinta y un millones de euros se habrían jugado en operadores online no autorizados en España en el último ejercicio analizado — cifra relevante pero minoritaria frente al volumen del mercado regulado.

Juego responsable: la parte incómoda pero necesaria

Ninguna radiografía honesta del sector omite el indicador más difícil. El Estudio de Prevalencia de Juego 2022-2023 de la DGOJ sitúa la prevalencia de problemas de juego en el 2,01% de la población jugadora; la cifra sube al 11,57% entre quienes juegan por canal online. Ese diferencial — un apostador online tiene más del quíntuple de probabilidad de desarrollar problemas que la media jugadora — refleja la mayor intensidad operativa del canal digital y justifica el foco regulatorio específico.

La encuesta EDADES 2024 del Plan Nacional sobre Drogas indica que el 1,4% de la población de quince a sesenta y cuatro años presenta indicios de juego problemático, frente al 2,6% de 2018. La reducción es significativa y probablemente refleja el efecto conjunto de la regulación, las herramientas de juego seguro y la mayor visibilidad social del problema. Va en la dirección correcta, aunque la cifra absoluta sigue siendo alta.

El frente que más preocupa es el de los menores. La encuesta ESTUDES 2025 indica que el 13% de los estudiantes de catorce a dieciocho años ha jugado a juegos de azar online, 2,3 puntos más que en 2023; entre los chicos la prevalencia alcanza el 20,7%. Esto ocurre pese a que los menores no pueden registrarse legalmente en operadores con licencia DGOJ — la actividad se da en operadores no regulados, en cuentas de familiares o en mercancías grises como juegos de casino disfrazados en apps gratuitas.

Como ha denunciado el presidente de la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR) en comparecencia ante el Congreso: «la industria ha metido a todos los muchachos un casino en el bolsillo veinticuatro horas trescientos sesenta y cinco días al año, lo cual conlleva un peligro inminente». La frase es dura y captura el dilema estructural: la misma portabilidad móvil que hace atractiva la apuesta para el adulto la hace también accesible para el menor.

Los miembros de EGBA enviaron cien millones de mensajes de juego seguro a clientes en 2024, un 48% más que en 2023. Un 69% de clientes de operadores miembros de EGBA — veintiséis millones con setecientas mil personas — utilizaron herramientas de juego seguro en 2024; la mitad lo hicieron de forma voluntaria. Son señales de que el sector empuja hacia prácticas más seguras, aunque la efectividad real de esas iniciativas sobre la prevalencia requiere seguimiento de años más que de meses.

El marketing: el motor de captación y su regulación

El crecimiento del sector no es solo orgánico. En 2025, el gasto total en marketing de los operadores de juego online en España fue de seiscientos sesenta y cuatro millones con cuarenta mil euros, un 25,84% más que en 2024. Esa inversión modela qué usuarios entran, cuándo entran y con qué expectativas.

La distribución del gasto ha cambiado drásticamente. En 2025, el patrocinio fue la categoría de marketing que más creció (+140,15% interanual), seguido de las promociones (+32,70%) y la publicidad (+19,43%). El patrocinio deportivo — con todas las restricciones que el Real Decreto 958/2020 le ha impuesto — sigue siendo el vehículo principal de notoriedad para los operadores que pueden permitírselo.

En 2024, los operadores en España invirtieron quinientos veintiséis millones con treinta mil euros en marketing, un 30,36% más que en 2023; el regreso de los bonos de bienvenida tras la sentencia del Tribunal Supremo de 2024 actuó como motor de captación. Esa sentencia cambió la mecánica comercial y permitió reactivar promociones dirigidas a usuarios nuevos bajo nuevas condiciones, que los operadores han usado para acelerar la captación a cifras récord.

El apostador de 2026 llega a su primer operador en un contexto mediático distinto al de hace cinco años. Más patrocinio visible, más promociones segmentadas, y mayor exigencia regulatoria sobre la transparencia de los términos. Los efectos sobre el perfil del usuario entrante son sutiles pero medibles: la edad media de la primera apuesta está subiendo ligeramente — señal de que las restricciones al marketing dirigido a jóvenes están teniendo efecto.

El apostador en el contexto europeo

Para cerrar la vista panorámica conviene situar al apostador español dentro del continente. El mercado europeo de juego alcanzó ciento veintitrés mil cuatrocientos millones de euros de GGR en 2024, con un crecimiento del 5% respecto a 2023; el juego online representó cuarenta y siete mil novecientos millones, con un crecimiento del 11,7%. España aporta una proporción significativa pero no desmesurada de ese agregado — está entre los mercados medios-altos del continente, a distancia de Reino Unido pero por delante de muchos países centroeuropeos.

La penetración online sigue una trayectoria marcada. Como explicó Maarten Haijer, secretario general de EGBA, al presentar los datos del sector: en 2025 el juego online superará el hito del 40% de cuota de mercado, una tendencia que se espera continúe en los próximos años, con el juego online acercándose a la paridad con el juego presencial hacia 2029. España va por delante de esa curva — en el mercado español, el online ya representa una proporción mayor que la media europea.

Lo que diferencia al apostador español del europeo medio es su fuerte inclinación a las apuestas deportivas frente al casino online — al contrario del usuario británico o sueco, que tiene mayor peso relativo en casino. Esa inclinación deportiva es cultural y se apoya en el peso del fútbol en la vida social española. Un operador que quiere crecer en España sabe que el motor es el deporte; un operador que quiere crecer en Reino Unido invierte en casino primero.

La convergencia europea avanza lentamente. Las herramientas de juego responsable, los estándares técnicos de verificación KYC y las prácticas de marketing siguen líneas paralelas en los distintos mercados. El apostador español de 2030 probablemente se parecerá más al apostador europeo medio de lo que se parece en el ciclo 2025-2026 — y el europeo medio se parecerá más al apostador español en las variables donde España va por delante.

Tecnología y lo que viene

La última capa de la radiografía es tecnológica. La inteligencia artificial ya opera en el sector en varios frentes: detección de comportamientos de riesgo, personalización de interfaces, ajuste automático de cuotas en tiempo real, identificación de fraude. Como ha apuntado Mikel Arana: «la IA puede ser un instrumento extraordinario de supervisión, detección y prevención, pero también puede generar nuevos desafíos éticos si no se emplea con responsabilidad».

Para el apostador usuario, la IA es en esta etapa un actor silencioso. La ve sin verla en las recomendaciones de cuotas, en las notificaciones personalizadas, en los límites que se ajustan a su patrón de uso. Para el regulador, es la herramienta con la que podrá detectar a escala conductas que antes requerían intervención manual. La simetría entre capacidades tecnológicas del operador y del regulador es una de las claves del equilibrio del sector en los próximos años.

La integración con ecosistemas de pagos — Bizum, monederos electrónicos como Neteller, criptomonedas en algunos nichos — seguirá avanzando. El apostador español que paga con un toque en Bizum en el ciclo 2025-2026, en pocos años podrá pagar con una pulsera biométrica o con reconocimiento facial. La fricción de la operativa seguirá bajando, lo cual plantea nuevos retos de juego responsable: cuanto más fluido es pagar, más difícil es imponer pausa reflexiva antes de la apuesta.

El retrato compuesto

Si tuviera que describir al apostador español medio de 2026 en un párrafo, sería este. Hombre, entre veinticinco y cuarenta años, residente en provincia con población media o grande, con empleo y formación media-superior, que apuesta principalmente desde el móvil en sesiones cortas repartidas por la semana. Opera con dos o tres operadores con licencia DGOJ, paga casi siempre con Bizum o con tarjeta, deposita alrededor de cien o doscientos euros al mes y retira menos de lo que deposita porque mantiene saldo rodando entre libros. Apuesta casi siempre a fútbol, con combinados de pocas selecciones y ticket medio moderado. Ha oído hablar del RGIAJ pero no se ha inscrito. No juega compulsivamente pero tampoco lleva un control estricto de sus pérdidas acumuladas.

Ese retrato tiene matices. Una minoría pequeña cae claramente fuera — son los apostadores de volumen, profesionalizados, que operan en más libros y con métodos más sofisticados. Otra minoría similar cae por debajo — apostadores ocasionales que juegan una vez al mes y se olvidan. El grueso intermedio de usuarios es donde se juega la batalla comercial, regulatoria y de juego responsable.

Entender a ese grueso intermedio es la tarea del sector en los próximos años. Los operadores que mejor capten ese perfil crecerán; el regulador que mejor lo proteja ganará legitimidad; el apostador que mejor se entienda a sí mismo tomará decisiones menos costosas. La radiografía no es un diagnóstico final — es un punto de partida para conversaciones más informadas sobre hacia dónde va el mercado y qué papel juega cada actor.

Lo que la foto revela más allá de las cifras

Tras ordenar los datos, la lectura estructural que me queda es que el sector español del juego online ha pasado de ser una industria en expansión agresiva a una industria en consolidación con vigilancia activa. El apostador ya no es el early adopter de 2015 que entraba a un territorio sin mapa; es un usuario digital medio que opera en un sector regulado, con expectativas razonablemente ajustadas a la realidad del producto.

La dualidad del sector sigue viva. Por un lado, la mayoría del consumo es recreativo y controlado. Por otro, la minoría con problemas afecta a cientos de miles de personas y requiere atención sostenida. Las dos realidades coexisten y ninguna de las dos va a desaparecer — el diseño del sector tiene que seguir sirviendo a ambas sin sacrificar a ninguna.

Para el usuario que lee esta radiografía con perspectiva personal, el ejercicio útil es compararse con el retrato medio. Si te reconoces ahí, estás en la gran mayoría del mercado y tus decisiones tienen contraste con la norma. Si te desvías — mucho más volumen, mucho menos volumen, patrones atípicos — no es ni bueno ni malo en sí, pero sí es información relevante sobre tu propia relación con el producto. El apostador que se conoce elige mejor. El que elige mejor, reduce el coste de oportunidad de cada decisión. Para profundizar en la dimensión de pagos dentro del perfil, es útil consultar el análisis comparativo Neteller vs Bizum.

¿Cuántos apostadores hay en España en 2026?

El número total de jugadores activos en 2025 se situó en 2.157.514, un 8,33% más que el año anterior. La media mensual de cuentas de juego activas alcanzó 1.729.253 en 2025, con un crecimiento interanual del 20,39%. La diferencia entre ambas cifras indica que un mismo usuario tiende a tener cuentas en varios operadores.

¿Cuál es el perfil mayoritario del apostador español?

El perfil mayoritario se concentra en la franja de dieciocho a treinta y cinco años, con predominio masculino y crecimiento sostenido en el segmento 36-45 años. El apostador medio opera desde el móvil, paga con Bizum o tarjeta y apuesta principalmente a fútbol con ticket moderado en sesiones cortas repartidas por la semana.

¿Cuánto mueve el mercado español de juego online?

El mercado cerró 2025 con un GGR de 1.700,55 millones de euros, un crecimiento del 16,99% respecto a 2024. Las apuestas deportivas aportaron el 41% del GGR, con 698 millones de euros. Los depósitos totales alcanzaron 4.322,46 millones y las retiradas 3.013,63 millones en el año.

¿Qué porcentaje de apostadores tiene problemas con el juego?

El Estudio de Prevalencia de Juego 2022-2023 de la DGOJ sitúa la prevalencia de problemas de juego en el 2,01% de la población jugadora. Entre quienes juegan por canal online, la cifra sube al 11,57%. La encuesta EDADES 2024 indica que el 1,4% de la población de 15 a 64 años presenta indicios de juego problemático, frente al 2,6% de 2018.

Creado por la redacción de «Neteller Apuestas».

Errores KYC en Neteller: cómo resolverlos

Los errores más frecuentes en la verificación KYC de Neteller, desde fotos del DNI hasta…

App móvil de Neteller: depósitos y retiradas en apuestas

Qué hace distinta a la app de Neteller frente a la web: biometría, depósitos en…

Neteller y privacidad: qué ven banco, operador y Hacienda

Qué información ve tu banco, la casa de apuestas, Paysafe y Hacienda cuando usas Neteller,…

Subir los límites de Neteller: guía 2026

Cómo funcionan los tres niveles de límites en Neteller y qué hacer para ampliarlos con…

Modelo 720 y Neteller: cuándo hay obligación de declarar

Cómo encaja el saldo de Neteller en el modelo 720: umbral de 50.000 euros, saldo…